Sistemas flexibles: ¿como?, ¿cuanto?

Sistemas flexibles: ¿como?, ¿cuanto?

By In Desarrollo, Estrategia, Proyectos On 13/06/2011


No cabe duda, el requisito más importante, la necesidad mas recalcada, y en muchos casos la fantasía mas soñada, es la de tener un sistema que logre vencer al cambio.

Haciendo una comparación poco exacta, ¿quién no quisiera tener un automóvil que creciera con la familia?, y que cuando la gasolina suba mucho de precio que funcione, por ejemplo, con limonanda (iba a decir agua, pero sería muy trillado). Pues posiblemente ese automóvil pueda ser construido, pero con seguridad valdría muchas veces el precio de uno estándar, el riesgo es que una vez se compre este exclusivo automóvil, el combustible se mantenga al mismo valor y que tengamos un solo hijo.

Los usuarios o clientes, y muchas veces nosotros mismos, los proveedores, intentamos ser visionarios mas allá de lo posible y proponernos flexibilidad en cada uno de los aspectos de la aplicación que estamos por construir o implementar, generamos listas de casuística ultra-especial, sin recordar que la flexibilidad es un requerimiento más, y hay que decirlo: sumamente costoso.

Costo por flexibilidad/especialidad en sistemas de información

Costo por flexibilidad/especialidad

Un ejemplo típico de esta tentadora trampa de la flexibilidad es la construcción de un módulo de parametrización de formularios, la idea suena increíblemente bien: “A través de éste módulo un usuario podrá modificar y crear nuevos formularios, sin necesitar conocimientos de HTML”. Y la verdad es que no hay forma de lograrlo sin llegar a hacer un meta-lenguaje casi tan complejo como HTML (siempre en una interfaz muy incómoda, como una grilla y formularios para la edición) y con muchas desventajas: overhead de procesamiento, muchas horas de pruebas y depuración y más limitaciones de las esperadas.

Otro ejemplo: “Necesitamos que el sistema se adapte fácilmente a cambios en la legislación”. (si tan solo pudieramos leer la mente a los políticos!)

Uno más: “El sistema debe ser compatible con Windows 7 y las siguientes versiones de Windows que vengan”. (o la del viejo Bill).

Y entonces ¿Cómo preparamos los sistemas para el cambio? ¿Hasta donde la flexibilidad es buena y desde donde es un peso muerto por el cual debemos pagar?.

Nuestra experiencia nos ha ayudado a determinar la siguiente ruta:

  1. Determine el tipo de aplicación que necesita, intente acercarlo a aquellos componentes o productos conocidos y estándares.
  2. Debe hacer diferencia entre las necesidades actuales y las futuras, y evaluar la precisión de la información que se tiene.
  3. La flexibilidad tiene varias formas de instrumentarse ( parámetros, componentes, arquitectura, etc. ) elija la más adecuada según la complejidad de lo que queremos hacer flexible.

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eduardo.mendez

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